Ante una baja conciencia de tener pie de Charcot se puede aumentar el riesgo de amputación

Cuando te han diagnosticado diabetes, una de las cosas que más asusta es lo relacionado con lo que puede sucederle a tus pies y rápidamente se comienza a buscar lo relacionado a pie diabético tratamiento.

O bien, ya comenzaste a desarrollar esa ampolla o esa molestia en los pies y deseas una solución rápida… y eso está muy bien.

Entre las cosas que también es importante saber es lo que significa el pie de charcot, conocer el riesgo de amputación y lo mejor, cómo puede reducirse este riesgo en las personas con diabetes.

Una de las cosas más comunes a tener en cuenta es la úlcera del pie, que puede volverse gangrenosa si no se trata, lo que a veces requiere amputación para detener la propagación de la infección.

Sin embargo, existe otra preocupación importante cuando se trata de los pies que muchas personas con diabetes desconocen: el pie de charcot.

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¿Qué es el pie charcot?

Ya sea una ampolla, una úlcera o falta de sensibilidad, todo esto son síntomas de que algo no anda bien en un pie diabético.

Por ejemplo el daño a los nervios, también llamado neuropatía periférica, conduce a una pérdida de sensación en los pies y puede alterar el sentido del equilibrio, lo que puede aumentar el riesgo de lesiones.

Tales lesiones, cuando ocurren repetidamente con el tiempo, pueden hacer que las articulaciones que soportan peso se rompan.

En casos severos, incluso puede conducir a un colapso total del pie. Conformase avanza, el pie puede adoptar una forma anormal y hacer que caminar sea cada vez más difícil.

La condición a menudo se detecta bien en las últimas etapas, a veces cuando el daño es tan grave que es necesaria la amputación.

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Esto es lamentable, ya que la detección temprana de este problema puede permitir a los médicos tratar adecuadamente el daño óseo.

Los moldes generalmente se usan para ayudar a que los huesos sanen, después de lo cual se puede utilizar calzado ortopédico especial para proteger los huesos después de que hayan sanado.

Es por ello que el cuerpo médico pide una mayor conciencia de esto.

Esto es porque ante una baja o nula sensación de dolor no se reconocen los traumas en los pies.

Pueden experimentar un colapso de las articulaciones y continuar caminando sobre el pie dañado sin darse cuenta de que tienen la afección, lo que empeora la situación.

Como tal, las personas con diabetes deben estar más alertas ante la posibilidad de daños en los pies y estar atentos a los síntomas del pie de charcot.

La falta de sensación en los pies hace que uno no sepa que se puede tener pie de charcot.

De hecho las personas piensan que no tienen un problema porque no sienten dolor, pero ese no es el caso.

Cualquier persona en riesgo de neuropatía, incluidos los diabéticos, alcohólicos y algunos pacientes de quimioterapia, deben ver a un cirujano de pie y tobillo temprano y al menos una vez al año, incluso si se consideran de bajo riesgo.

La detección temprana de la afección es la clave para minimizar el daño, la deformidad y el riesgo de amputación.

Por esa razón, es esencial conocer y estar atento a los signos.

En la primera etapa se puede experimentar hinchazón, enrojecimiento y calor en los pies. Los exámenes de radiografía pueden mostrar hinchazón en los tejidos, así como dislocación articular y fragmentación ósea.

Si no se trata, pueden producirse fracturas o dislocaciones, que causan deformidades graves si el tobillo, el retropié y el mediopié se arquean.

En la segunda etapa de la afección, estos síntomas pueden disminuir a medida que el hueso dañado comienza a sanar por sí solo.

Sin embargo, a medida que el pie sana y entra en la tercera etapa, habrá deformidades residuales que pueden dificultar el caminar y requerir una intervención médica extrema.

Una mayor conciencia  y los cuidados y curaciones apropiadas de sus heridas puede ayudar a las personas con diabetes a evitar complicaciones adicionales, como la deformidad y la amputación del pie, causadas por el pie de charcot.