Un gancho al corazón.

Mi nombre es Carla aunque mis amigos me dicen Charly soy una chava que recién ha cumplido diecisiete años y amo con todo mi corazón a mi madre, ella es maravillosa me comprende, siempre me ha impulsado y apoyado en todo lo que he querido a excepción de una cosa.

Ella es una artista frustrada siempre he escuchado sus historias en las cuales me cuenta que desde muy pequeña descubrió su vocación de artista, como era de esperarse adoraba participar en cualquier cantidad de actividades artísticas en su escuela, ya fuese en festivales del día de las madres, del día del maestro o de la primavera, así mismo en las obras de teatro dramáticas o musicales, en bailables, de cuenta cuentos además de cantar en el coro escolar, en pocas palabras no había un clase extracurricular a la que no estuviera inscrita e intervenía en todo lo que le permitían; esto se prolongó hasta que comenzó a estudiar la preparatoria pues justamente en esa época mis abuelos le dejaron muy claro que tenían otros planes para su futuro, ellos no estaban de acuerdo con su idea de ser actriz o cantante por ello de ninguna manera le permitieron dedicarse a una carrera que se relacionara con las artes, por ser hija única de dos abogados estaba obligada a ser abogada también.

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Por lo que ella, una vez que me tuvo, decidió que nunca me obligaría a realizar nada que no quisiera, que me apoyaría siempre entonces obviamente mi historia fue muy distinta, siempre estaba trepada en algún árbol cual chango, saltando y corriendo detrás de una pelota, yo desde pequeña me he apasionado por la actividad física y no tanto por lo artístico cosa que ella no esperaba pero aun así recibí su apoyo por otra parte mi papá no siempre ha estado muy de acuerdo pero desde luego me dieron libertad para practicar ballet, danza artística y folclórica, gimnasia rítmica, aeróbica y cultural, natación, karate y judo, todo el tiempo respetaron mis gustos y decisiones por dedicarme a una nueva disciplina el año pasado me inscribieron a un deporte que no me agrada tanto el tenis, considero que no soy tan buena pues convicción de tenista no tengo ni pizca de ello; un día después de terminar un torneo el cual por cierto perdí al salir de la cancha del club deportivo, atrajo mi atención unos gritos de entrenamiento que provenían del gimnasio, no me quise quedar con la duda y al entrar vi a dos chicas arriba del ring boxeando sin darme cuenta ya estaba parada frente a ellas, al terminar el round estaba totalmente emocionada por lo que me inscribí para tomar clases; entonces a partir de ese momento todos los días después de mis clases de tenis pasaba a entrenar al gimnasio, en casa me cuestionaron el motivo por el que llegaba tan agotada y tarde entonces les comente a cerca del entrenamiento y mi deseo de boxear nunca antes había visto tan furiosa mi madre como en ese momento me gritoneo hasta que se cansó pues ella esperaba que quisiera ser actriz, cantante o bailarina o las tres. Por primera vez no me apoyo. En esta ocasión quien sorprendentemente me apoyo fue papá, él le hizo ver que tal vez solo era un pasatiempo y que después cambiaría de opinión, no sé si eso llegue a suceder pero apenas llevo cuatro meses entrenando y esta mañana nos subieron a las básculas a una chica y a mí, por primera vez tuve un combate aunque ella me dio con todo puesto que mi contrincante me lleva mucha ventaja pues ella ya tiene año y medio entrenando, no les quiero describir como se puso mi mamá al verme un poco inflamada de la cara.